Visitar Abu Simbel fue todo un sacrificio, aunque no es posible abrir la boca para quejarse. Nos levantamos a las 3 de la mañana para salir a las 3:40 junto a otros 4 españoles (dos jóvenes y los otros dos adultos casi mayores). Como éramos tantos tocó un asiento por persona y solo las almohadas que sacamos del barco nos dejaron dormir. Nuevamente vamos a ir en un convoy, por lo que tenemos que estar a la hora para que nos cuenten y podamos salir. Esta fue la noche en que no pude dormir por un desgraciado pitito que sonó toda la noche y que me hizo revisar casi cada bolsa que yo llevaba, por si la Zaurus, la cámara, el celular, o quién sabe qué, había decidido gritar que tenía hambre. Pero no. Era la alarma del auto, que suena a los 120km/hr. Islam me dijo que íbamos a 160.
Vamos por el principio: Abu Simbel en árabe es أبو سنبل o أبو سمبل (si no he olvidado lo que aprendí de mi mamá, la diferencia es que a la izquierda dice "Abu Sinbel" y a la derecha "Abu Simbel") y es un conjunto de templos además de un pueblo, situados en el sur de Egipto a casi 300 kilómetros de Aswan, en el borde del Lago Nasser (en árabe بحيرة الناصر, Buhayrat Nasir), el lago artificial creado por la Gran Presa de Aswan. El pueblo de Abu Simbel existe a partir del traslado del templo a causa de la creación de la presa, contruido por el gobierno para los beduinos que viven allí dedicados al turismo. Abu Simbel en 1979 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO con el nombre de Monumentos de Nubia de Abu Simbel a File (File es la castellanización de Philae, que es otro templo en la misma zona).
Los dos templos de Abu Simbel fueron construidos durante el reinado del Faraón Ramsés II en el siglo 13 aC. para su propio culto y el de su reina Nefertari, además de para conmemorar su victoria en la batalla de Qadesh. El sitio fue escogido debido a que era la puerta sur a Egipto, con lo que se esperaba que el templo asustara a los nubios. También Nefertari nació aquí, la favorita entre sus esposas y se cree que una inteligente mente política que le ayudó en el proceso de paz con los hititas.
El templo fue abandonado y cubierto por las arenas hasta que en 1813 lo encontró el explorador J. L. Burckhardt, quien no pudo entrar pero le contó lo que había visto a Giovanni Belzoni, que en su segundo intento, 1817, logró robar todo lo que pudo cargar.
En este momento es apropiado decir algo de la Gran Presa. Su objetivo principal era ampliar las tierras cultivables (que dependían del inestable ciclo de crecidas del Nilo) y aumentar la energía eléctrica disponible, de forma que permitiera el desarrollo del país. Por desgracia el lago Nasser inundaría la baja Nubia, cubriendo de agua muchos monumentos, entre ellos Abu Simbel. Los gobiernos de Egipto y Sudán hicieron entonces un llamado "al mundo" para que les ayudaran a salvar los monumentos. Fueron más de 50 países los que colaboraron en las obras de rescate y quienes ejecutaron finalmente la operación de desplazar los templos de Abu Simbel fueron 5 países.
Las tareas de salvar Abu Simbel comenzaron con la construcción de un dique delante de los templos. Este dique lo protegería de las subidas del lago y les daría un poco más de tiempo. Los templos fueron cortados en bloques casi como si fueran rompecabezas. Primero se cubrió la fachada con una capa de arena fina, que le protegería de todas las fuerzas involucradas. En el interior, el templo se sostuvo con vigas de acero recubiertas con cojinetes de fieltro o de material plástico, todas numeradas. Los cortes finos debieron ser hechos a mano y hay alrededor de 9000 bloques entre la estructura del templo y el templo mismo. Las cabezas debieron ser protegidas con revestimientos plásticos que permitieran los cortes sin dejar huellas. Los bloques fueron almacenados cerca de la nueva ubicación, 65 metros más alta y 200 metros más alejada del agua. El traslado se inició en 1964, con un costo de 36 millones de dólares. Al reconstruir se esforzaron en preservar el "milagro" de la iluminación de las estatuas inferiores, que sucede dos veces al año (el 21 de febrero, cumpleaños del Rey y el 22 de octubre, fecha de su coronación) y se construyó una bóveda de hormigón, la mayor del mundo, para proteger el templo.
Además de mover Abu Simbel, se movieron otros monumentos, como el templo grecorromano de Debod, ahora en Madrid como agradecimiento a España, el templete de Kirtassi, la capilla de Taffa, el templo de Dendur, que ahora está en Estados Unidos como agradecimiento, el templo ptolomeico de Dakka, el templo de Derr, también de Ramsés II. Alemania desmontó y reconstruyó el templo de Kalabcha, el edificio grecorromano más importante de Nubia después de Philae y que conserva su muelle y embarcadero sobre el Nilo. Estados Unidos financió el desmontaje y reconstrucción de Beit el-Uali, un santuario casi completamente excavado en el acantilado en la época de Ramsés II, con relieves que representan la vida de Nubia y la tumba de Pennut, un alto funcionario de Ramsés II. También contribuyó al salvamento de Uadi es-Seboua, poseedor de una avenida de esfinges como Luxor y un santuario parcialmente excavado en la roca, con escenas cristianas sobre los dioses egipcios. Francia contribuyó a salvar el templo de Amada, del Nuevo Imperio, que tuvieron que mover de una pieza, sujetándolo con prensas de hormigón, colocándolo sobre rieles que iban montando en la medida que el templo avanzaba. El templo de Ellesya, en Aniba la capital de la Baja Nubia, ha sido reconstruido con ayuda del Ayuntamiento y la Universidad de Turin. El templo fue regalado a la ciudad como agradecimiento y se encuentra en el Museo Egipcio de Turin, donde ha sido completamente restaurado. Otros templos desmontados y reedificados son Kunma y Senma, gracias a las ayudas de los Países Bajos y de Bélgica, Buhen gracias a la Egypt Exploration Society del Reino Unido.
Después de todo esto, vamos con las fotos (la gran Presa, las canteras de granito y Kom Ombo creo que ameritarán otro post) y la historia. Ambos templos dan al lado Nasser y a ojo están separados entre sí por un par de kilómetros. Al templo mayor está a la izquierda y el menor a la derecha. Siendo que es temprano, el sol entra en el templo de Ramsés, iluminando incluso un poco de las estatuas del santuario. Hay unas inmensas puertas en la entrada, sin duda modernas, con una cerradura y llave en forma de ankh (la llave de la vida). El ritual de los grupos es siempre el mismo: bajamos de los autos hasta los baños, luego nos entregan las entradas, pasamos por el detector y llegamos a la explanada frente a ambos templos donde los guías explican la historia, responden nuestras preguntas (y nuestro guía hoy -que no era Islam, aunque él andaba con nosotros- hablaba más rápido que el conejo de Duracell) y luego dan tiempo libre para pasear y llenar el cerebro con lo que uno no olvidará nunca más. No tenemos mucho tiempo, en todo caso, a lo sumo un par de horas.
El templo mayor de Abu Simbel está dedicado al culto de los tres dioses principales de Egipto, Amón-Ra, Ra-Horakhty y Ptah. Al lado de ellos, Ramsés es representado como el cuarto dios de Egipto.

La fachada del templo tiene 33 metros de alto por 38 de ancho y 4 estatuas de Ramsés II en diferentes momentos de su vida, de 20 metros de alto. Se cree que la estatua rota fue partida por un terremoto. En todas las estatuas Ramsés tiene puesta la doble corona del Alto y Bajo Egipto, la barba falsa y la cobra de protección. En los muros se ve el nombre del faraón: su nombre de nacimiento y el de ascensión al trono. A los pies de las estatuas se pueden ver pequeñas figuras, que representan a su familia: madre, esposas y algunos de sus hijos.

En el interior de los templos no se puede tomar fotos, pero como no nos revisan, es bastante fácil que los animalitos que viajan como turistas tomen fotos. En general yo no me molesté con ellos porque es muy fácil equivocarse (yo misma alcancé a sacar una foto en una de las tumbas del Valle de los Reyes), pero al imbécil que tomó fotos con flash, lo acusé con los guardias. Una cosa es ser tonto y la otra ser mala gente, puesto que los flash dañan esos preciosos murales pintados, que ya están expuestos a la humedad de nuestras personas y sudor. Por la falta de fotos, todo lo que diré es de memoria (y de mis apuntes).
Luego de la fachada se accede a una inmensa pieza con 8 columnas. En el pasillo de la sala principal, apoyados en las columnas, hay unas enormes estatuas de Ramsés II. En los muros de esa sala se ven escenas que alaban el genio militar de Ramsés. Hay murales que muestran el uso de leones en combate, pero se cree que eso es licencia poética de los escultores. También hay escenas en que Ramsés y Nefertari como reyes ofrecen ofrendas a ellos mismos pero como dioses, junto al dios de la fertilidad, Min, que es fácilmente reconocible por su falo erecto. Se ven el buitre, representando a la diosa protectora del sur y la cobra, del norte.
Al lado izquierdo de la sala hay dos pequeñas habitaciones de almacenamiento, de techo bajo y bellísimamente decoradas con escenas de dioses. Al lado derecho son 4 las salas (puede verse un mapa aquí). Siguiendo por el pasillo de la sala principal se llega al santuario, la habitación interior, en la que están las 4 estatuas de los dioses Amón-Ra, Ra-Horakhty, Ptah y Ramsés. Originalmente tres de estas estatuas se iluminaban con un rayo de sol (salvo Ptah, que es un dios de la oscuridad y las profundidades) el 21 de octubre y el 21 de febrero, fechas en que Ramsés nació y ascendió al trono, aunque no hay evidencia concluyente de esto. Sin embargo, al trasladar el templo, la iluminación de las estatuas sucede un día después de lo esperado.
El templo menor está dedicado a la diosa Hathor (suena Hat-hor) y a Nefertari.

Nefertari era una mujer muy bella, morena (jejeje). En los murales del templo se puede ver a Ramsés y a Nefertari dando ofrendas a Nefertari como diosa. Nefertari incluso aparece igual a Hathor, la diosa de la música, en la forma de vaca. La fachada tiene 4 estatuas de Ramsés y 2 de Nefertari, todas del mismo tamaño, lo que es bastante inusual dado que las esposas siempre aparecían de menor tamaño que el faraón. Pero ya había un precedente, un templo que Akhenatón dedicó a Nefertiti.
Y el día no ha terminado, pero ya me cansé. Seguiré mañana con la Gran Presa de Aswan, las canteras de Granito y el templo de Kom Ombo. ¿Cómo pudimos hacer esto en un solo día si yo de sólo contarlo ya me cansé?
Vamos por el principio: Abu Simbel en árabe es أبو سنبل o أبو سمبل (si no he olvidado lo que aprendí de mi mamá, la diferencia es que a la izquierda dice "Abu Sinbel" y a la derecha "Abu Simbel") y es un conjunto de templos además de un pueblo, situados en el sur de Egipto a casi 300 kilómetros de Aswan, en el borde del Lago Nasser (en árabe بحيرة الناصر, Buhayrat Nasir), el lago artificial creado por la Gran Presa de Aswan. El pueblo de Abu Simbel existe a partir del traslado del templo a causa de la creación de la presa, contruido por el gobierno para los beduinos que viven allí dedicados al turismo. Abu Simbel en 1979 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO con el nombre de Monumentos de Nubia de Abu Simbel a File (File es la castellanización de Philae, que es otro templo en la misma zona).
Los dos templos de Abu Simbel fueron construidos durante el reinado del Faraón Ramsés II en el siglo 13 aC. para su propio culto y el de su reina Nefertari, además de para conmemorar su victoria en la batalla de Qadesh. El sitio fue escogido debido a que era la puerta sur a Egipto, con lo que se esperaba que el templo asustara a los nubios. También Nefertari nació aquí, la favorita entre sus esposas y se cree que una inteligente mente política que le ayudó en el proceso de paz con los hititas.
El templo fue abandonado y cubierto por las arenas hasta que en 1813 lo encontró el explorador J. L. Burckhardt, quien no pudo entrar pero le contó lo que había visto a Giovanni Belzoni, que en su segundo intento, 1817, logró robar todo lo que pudo cargar.
En este momento es apropiado decir algo de la Gran Presa. Su objetivo principal era ampliar las tierras cultivables (que dependían del inestable ciclo de crecidas del Nilo) y aumentar la energía eléctrica disponible, de forma que permitiera el desarrollo del país. Por desgracia el lago Nasser inundaría la baja Nubia, cubriendo de agua muchos monumentos, entre ellos Abu Simbel. Los gobiernos de Egipto y Sudán hicieron entonces un llamado "al mundo" para que les ayudaran a salvar los monumentos. Fueron más de 50 países los que colaboraron en las obras de rescate y quienes ejecutaron finalmente la operación de desplazar los templos de Abu Simbel fueron 5 países.
Las tareas de salvar Abu Simbel comenzaron con la construcción de un dique delante de los templos. Este dique lo protegería de las subidas del lago y les daría un poco más de tiempo. Los templos fueron cortados en bloques casi como si fueran rompecabezas. Primero se cubrió la fachada con una capa de arena fina, que le protegería de todas las fuerzas involucradas. En el interior, el templo se sostuvo con vigas de acero recubiertas con cojinetes de fieltro o de material plástico, todas numeradas. Los cortes finos debieron ser hechos a mano y hay alrededor de 9000 bloques entre la estructura del templo y el templo mismo. Las cabezas debieron ser protegidas con revestimientos plásticos que permitieran los cortes sin dejar huellas. Los bloques fueron almacenados cerca de la nueva ubicación, 65 metros más alta y 200 metros más alejada del agua. El traslado se inició en 1964, con un costo de 36 millones de dólares. Al reconstruir se esforzaron en preservar el "milagro" de la iluminación de las estatuas inferiores, que sucede dos veces al año (el 21 de febrero, cumpleaños del Rey y el 22 de octubre, fecha de su coronación) y se construyó una bóveda de hormigón, la mayor del mundo, para proteger el templo.
Además de mover Abu Simbel, se movieron otros monumentos, como el templo grecorromano de Debod, ahora en Madrid como agradecimiento a España, el templete de Kirtassi, la capilla de Taffa, el templo de Dendur, que ahora está en Estados Unidos como agradecimiento, el templo ptolomeico de Dakka, el templo de Derr, también de Ramsés II. Alemania desmontó y reconstruyó el templo de Kalabcha, el edificio grecorromano más importante de Nubia después de Philae y que conserva su muelle y embarcadero sobre el Nilo. Estados Unidos financió el desmontaje y reconstrucción de Beit el-Uali, un santuario casi completamente excavado en el acantilado en la época de Ramsés II, con relieves que representan la vida de Nubia y la tumba de Pennut, un alto funcionario de Ramsés II. También contribuyó al salvamento de Uadi es-Seboua, poseedor de una avenida de esfinges como Luxor y un santuario parcialmente excavado en la roca, con escenas cristianas sobre los dioses egipcios. Francia contribuyó a salvar el templo de Amada, del Nuevo Imperio, que tuvieron que mover de una pieza, sujetándolo con prensas de hormigón, colocándolo sobre rieles que iban montando en la medida que el templo avanzaba. El templo de Ellesya, en Aniba la capital de la Baja Nubia, ha sido reconstruido con ayuda del Ayuntamiento y la Universidad de Turin. El templo fue regalado a la ciudad como agradecimiento y se encuentra en el Museo Egipcio de Turin, donde ha sido completamente restaurado. Otros templos desmontados y reedificados son Kunma y Senma, gracias a las ayudas de los Países Bajos y de Bélgica, Buhen gracias a la Egypt Exploration Society del Reino Unido.
Después de todo esto, vamos con las fotos (la gran Presa, las canteras de granito y Kom Ombo creo que ameritarán otro post) y la historia. Ambos templos dan al lado Nasser y a ojo están separados entre sí por un par de kilómetros. Al templo mayor está a la izquierda y el menor a la derecha. Siendo que es temprano, el sol entra en el templo de Ramsés, iluminando incluso un poco de las estatuas del santuario. Hay unas inmensas puertas en la entrada, sin duda modernas, con una cerradura y llave en forma de ankh (la llave de la vida). El ritual de los grupos es siempre el mismo: bajamos de los autos hasta los baños, luego nos entregan las entradas, pasamos por el detector y llegamos a la explanada frente a ambos templos donde los guías explican la historia, responden nuestras preguntas (y nuestro guía hoy -que no era Islam, aunque él andaba con nosotros- hablaba más rápido que el conejo de Duracell) y luego dan tiempo libre para pasear y llenar el cerebro con lo que uno no olvidará nunca más. No tenemos mucho tiempo, en todo caso, a lo sumo un par de horas.
El templo mayor de Abu Simbel está dedicado al culto de los tres dioses principales de Egipto, Amón-Ra, Ra-Horakhty y Ptah. Al lado de ellos, Ramsés es representado como el cuarto dios de Egipto.

La fachada del templo tiene 33 metros de alto por 38 de ancho y 4 estatuas de Ramsés II en diferentes momentos de su vida, de 20 metros de alto. Se cree que la estatua rota fue partida por un terremoto. En todas las estatuas Ramsés tiene puesta la doble corona del Alto y Bajo Egipto, la barba falsa y la cobra de protección. En los muros se ve el nombre del faraón: su nombre de nacimiento y el de ascensión al trono. A los pies de las estatuas se pueden ver pequeñas figuras, que representan a su familia: madre, esposas y algunos de sus hijos.

En el interior de los templos no se puede tomar fotos, pero como no nos revisan, es bastante fácil que los animalitos que viajan como turistas tomen fotos. En general yo no me molesté con ellos porque es muy fácil equivocarse (yo misma alcancé a sacar una foto en una de las tumbas del Valle de los Reyes), pero al imbécil que tomó fotos con flash, lo acusé con los guardias. Una cosa es ser tonto y la otra ser mala gente, puesto que los flash dañan esos preciosos murales pintados, que ya están expuestos a la humedad de nuestras personas y sudor. Por la falta de fotos, todo lo que diré es de memoria (y de mis apuntes).
Luego de la fachada se accede a una inmensa pieza con 8 columnas. En el pasillo de la sala principal, apoyados en las columnas, hay unas enormes estatuas de Ramsés II. En los muros de esa sala se ven escenas que alaban el genio militar de Ramsés. Hay murales que muestran el uso de leones en combate, pero se cree que eso es licencia poética de los escultores. También hay escenas en que Ramsés y Nefertari como reyes ofrecen ofrendas a ellos mismos pero como dioses, junto al dios de la fertilidad, Min, que es fácilmente reconocible por su falo erecto. Se ven el buitre, representando a la diosa protectora del sur y la cobra, del norte.
Al lado izquierdo de la sala hay dos pequeñas habitaciones de almacenamiento, de techo bajo y bellísimamente decoradas con escenas de dioses. Al lado derecho son 4 las salas (puede verse un mapa aquí). Siguiendo por el pasillo de la sala principal se llega al santuario, la habitación interior, en la que están las 4 estatuas de los dioses Amón-Ra, Ra-Horakhty, Ptah y Ramsés. Originalmente tres de estas estatuas se iluminaban con un rayo de sol (salvo Ptah, que es un dios de la oscuridad y las profundidades) el 21 de octubre y el 21 de febrero, fechas en que Ramsés nació y ascendió al trono, aunque no hay evidencia concluyente de esto. Sin embargo, al trasladar el templo, la iluminación de las estatuas sucede un día después de lo esperado.
El templo menor está dedicado a la diosa Hathor (suena Hat-hor) y a Nefertari.

Nefertari era una mujer muy bella, morena (jejeje). En los murales del templo se puede ver a Ramsés y a Nefertari dando ofrendas a Nefertari como diosa. Nefertari incluso aparece igual a Hathor, la diosa de la música, en la forma de vaca. La fachada tiene 4 estatuas de Ramsés y 2 de Nefertari, todas del mismo tamaño, lo que es bastante inusual dado que las esposas siempre aparecían de menor tamaño que el faraón. Pero ya había un precedente, un templo que Akhenatón dedicó a Nefertiti.
Y el día no ha terminado, pero ya me cansé. Seguiré mañana con la Gran Presa de Aswan, las canteras de Granito y el templo de Kom Ombo. ¿Cómo pudimos hacer esto en un solo día si yo de sólo contarlo ya me cansé?

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